Donde otros ven “suerte”, yo veo “trabajo duro”

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Llevo un tiempo reflexionando al respecto y cada vez me doy más cuenta de que la suerte como tal no existe. No es que haya gente que tenga un imán para la buena suerte y otra que lo tenga para la mala; ni que unos hayan nacido con estrella y otros estrellados… ¡Por supuesto que existe una fracción de suerte! Puedo salir ahora mismo a la calle y torcerme un tobillo, y diré con razón “qué mala suerte” por que es algo totalmente inesperado y que no depende de mi. Pero la mayoría de la gente se limita a decir que otros simplemente tienen suerte.

Orientándolo al mundo de las startups de internet, me sorprende enormemente la facilidad con la que la gente dice comentarios del tipo: “bah, ese si que ha tenido suerte… montó la web, que ya ves tú, es una tontería… y de repente empezó a ganar dinero y míralo ahora, forrado”. Comentarios de ese tipo te hacen ver el gran sesgo que existe entre lo que la gente ve (o quiere ver) y lo que realmente sucede.

En la mayoría de casos lo que realmente sucede es que algún “loco” tiene una idea, la valora, monta una empresa y tras mucho mucho esfuerzo y muchas horas de trabajar duro… igual le va bien, o igual le va mal. En caso que le vaya mal ya tenemos una excusa más para no movernos, para no intentarlo y a nuestro cerebro eso ya le va bien puesto que no implica ningún cambio sustancial ni salir de nuestra zona de confort. ¿Y si le va bien?. Si le va bien es todavía mucho más fácil: decimos que tuvo una idea tonta que podíamos haber hecho nosotros mismos y que gracias a la suerte que ha tenido está donde está.

Y digo yo… si tan fácil y clara la veías ¿por qué no la hiciste tú? ¿por qué no pasaste a la acción y te quedaste dónde estabas? ¿acaso no eres capaz de ver que tras esa “idea tonta” inicial hay muchas horas de trabajo, esfuerzo y mejoras que finalmente han hecho que desemboque en lo que ahora es?  Como dice el refrán “del dicho al hecho hay mucho trecho” y es que a toro pasado todo se ve mucho más fácil y es mejor atribuir el buen hacer de alguien a algún factor externo que no podemos controlar o no tenemos (llamémosle “suerte”) que mojarse y dejarse los cuernos en algo sin saber el resultado que va a tener.

Durante estos últimos años he visto crecer algunas startups desde cero y he leído muchos libros, algunos de ellos sobre lo que consideramos “historias de éxito” o “personas de éxito” y si en algo coinciden todos es en lo siguiente:

  • Durante todo el camino nunca han tenido claro que les iba a ir bien. Es complicado vivir con esa incertidumbre pero es algo que hay que saber manejar… al contrario de lo que piensa la gente, muchas de esas personas que a posteriori han tenido resultados exitosos en la vida, en su día a día no lo veían todo tan claro… y ¡es normal! Estás creando algo desde cero, arriesgando y aprendiendo constantemente; es evidente que le pones todas las ganas del mundo, al igual que también es evidente que no sabes como va a acabar la historia. Así que, ¡nada de visionarios! ni de gente que se levanta un buen día y se le ocurre la idea del millón.
  • Durante el camino se han podido arruinar muchas veces y han tenido que tomar decisiones difíciles. No lo digo como un halago o como un símbolo de “wow, ¡qué bueno!” si no como una realidad… Todos, todos, todos coinciden en que han tenido que tomar decisiones difíciles, decisiones en contra de lo que les aconsejaba la mayoría y han podido arruinarse en muchas ocasiones… así que, ¡desterremos la imagen del emprendedor que lo tiene todo claro! La verdad es que es imposible tenerlo todo claro, y si de verdad te lo crees entonces mientes… recuerda que ¡estás aprendiendo!
  • Han dedicado mucho esfuerzo durante mucho tiempo en sacar las cosas adelante. Que sí, que es muy bonito decir “wow, pues he oído que los de Instagram eran sólo 10 tíos y crearon un producto y se lo compró Facebook”. Pues sí, es cierto… ¿empezamos a contar todas las empresas a las que les ha sucedido lo mismo? Creo que nos van a sobrar dedos… La idea en sí he de reconocer que es bastante “inspiradora” pero lo que suele esconder detrás es que ha habido un equipo comprometido de gente luchando, peleando y sufriendo día a día para tener el producto a punto, para conseguir aumentar las ventas, para tener más tráfico, etc  Todos queremos pegar el pelotazo, pero la verdad es que normalmente el pelotazo como tal no existe.

Os dejo con 2 vídeos que para mi son muy significativos y representativos de lo que acabo de contar. Espero que os gusten tanto como a mi.