Mimando cada detalle de tu producto

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Lo reconozco, soy un friki de los detalles y un apasionado del producto. Pienso que, pese a que un buen producto no garantiza un buen negocio, si que es un pilar fundamental… si no hay un muy buen producto ni efecto “wowness” empezamos mal.

Me atrevería a decir que casi el 100% de la buena o mala acogida de un buen proyecto web está en esos pequeños detalles que acaban haciendo que al final el usuario se decante por una opción o por la competencia; o incluso por no usar esa web si es que no tienes competencia alguna. Todo el mundo está saturado de nuevos productos que salen al mercado, nuevas aplicaciones que te van a hacer la vida más fácil, nuevas redes sociales,etc y el primer escollo que tienes que lograr (y no tienes mucho tiempo) es que:

  • Alguien entre a tu web (o APP) y le quede claro para que le va a servir y para qué no. ¿5 segundos?
  • Si encajas con lo que busca y ya sabe de que va, empieza a trastear… Como le falle o no cumpla las expectativas que esperaba: “adios, muy buenas”. ¿30 segundos-2minutos?
  • Llegado a este punto, y si has superado los 2 puntos anteriores, van a tener más confianza en ti… demuéstrale que eres digno de esa confianza!
  • Si has superado el punto anterior tengo un mensaje para ti: “que tu producto sea útil, práctico y fiable” no implica que lo vayan a usar todos y cada uno de los días, y mucho menos siempre. No te duermas en los laureles!!

En cada uno de estos puntos te lo juegas todo a cara o cruz así que es importante mimar cada detalle. Ahora dirás: “muy bien, me ha quedado claro… pero cuéntame qué es para ti eso”.

  • Homepage con mensaje muy clarito, cristalino… propuesta de valor y mensajes muy claros. 1 o 2 frases como mucho. Si lo acompañas de un vídeo mejor (cortito, 1 minuto como mucho)… yo prefiero ver un vídeo de 1minuto que leerme un quijote de 2 párrafos. En éste punto calidad es mucho mejor que cantidad y si ves que no puedes explicar de qué va tu web con 2 frases lo tienes complicado (¡estrújate el cerebro que algo saldrá seguro!). No te preocupes, si la gente quiere obtener más información ya se la darás… pero más adelante.
  • Producto bien testeado “por dentro y por fuera”. Cuando hablo de “por fuera” me refiero a lo que se ve… “cuando hago click aquí ¿me lleva a dónde esperaba? ¿esta pantalla devuelve la información qué toca o es errónea? ¿por qué creo que puede ser errónea y cómo sería correcta?” . Cuando hablo de “por dentro” me estoy refiriendo al código puro y duro (“¿cómo hace para sacar esta información?, ya está todo funcionando pero si cambiases esto y aquello quedaría mucho más fácil cuando lo tenga que volver a tocar, etc). Es tan importante una cosa como la otra…tu usuario entiende de la 1ª, pero como te descuides en la 2ª te puedes encontrar manteniendo un dinosaurio imposible de gestionar
  • Cuando ya tienes tu “producto” la parte técnica pasa a 2º plano y empieza la parte emocional. ¿Sabías que tu web habla por si sola? Los colores, el tamaño de las fuentes, la colocación y estructura, el número de pasos que tienes que hacer para lograr tal o cuál acción, etc ¿Verdad que no te sientes igual cenando en el “Bar Pepito” que en cualquier “restaurante chic”? pues eso es fruto de la atención de los camareros, del colorido y ambientación del lugar, la iluminación, la presentación y sabor de los platos, etc Detalles que pueden o no pasar desapercibidos a tus sentidos pero que tu subsconsciente procesa y hace que salgas de un restaurante con la sensación de “aquí no vuelvo” o “hay que volver por aquí más a menudo”.
  • Release Early Release Often. No te enfrasques en ir preparando la “megaentrega” de nuevas funcionalidades. Lo recomiendo por 3 motivos:
    • Es muy importante medir así que… si haces muchos cambios no relacionados a la vez va a ser complicado que sepas por qué ahora “conviertes” más
    • Mejor ir dando nuevas cosas cada poco tiempo que hacer a la gente esperar. Admitámoslo: somos impacientes
    • El proceso de aprendizaje sobre tu negocio, lo que demandan tus clientes, etc es iterativo. Entonces ¿para qué esperar a tenerlo todo si cuando lo tengas va a estar desactualizado o no va a ser coherente?

De la importancia de mimar cada uno de estos puntos va a depender que puedas arrancar con la seguridad y tranquilidad de que has hecho un producto lo mejor que podías; sin perder de vista que eso sólo es el punto de partida de un producto cada vez mejor.

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Libros para emprendedores

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Durante estos últimos años he leído bastantes libros para emprendedores, empresarios y algunos incluso que aunque directamente no traten sobre estas temáticas si que pueden extrapolarse y aplicarse también al emprendimiento.

La gran mayoría de ellos los he conocido a través de tweets de gente que sigo en twitter y que por tanto considero que son gente que no lee cualquier cosa, y que si lo recomienda por algo es… así que en honor a ello (y a ellos) quiero hacer una lista de libros que considero IMPRESCINDIBLES y muy recomendables de leer si eres emprendedor. El motivo de hacerlo en formato tweet es doble; por un lado, para ahorrar tiempo a la gente y que sepa de que va, y por otro en honor a cómo los conocí 🙂

  • El libro negro del emprendedor. Habla sobre el fracaso en las empresas y sus emprendedores sin tapujos así como los principales motivos de sus fracasos
  • Pour your heart into it. Sobre la creación paso a paso de Starbucks, las dudas de su fundador y como crear una gran marca.
  • Delivering happiness. Sobre la creación de Zappos, su cultura de empresa y los pasos que condujeron a ser lo que hoy es: una gran marca.
  • El economista camuflado. Sienta las bases de la economía actual partiendo de la base de dónde proviene y cómo se siguen aplicando los mismos principios actualmente.
  • Lean Startup. Libro sobre este movimiento por su creador Eric Ries. Sienta las bases de la “startup ligera”, producto centrado en el usuario, desarrollo MVP, etc
  • Predictably Irrational. Explica de forma empírica muchos de los comportamientos irracionales que tenemos los seres humanos. No siempre lo “lógico” es nuestra forma de actuar.
  • Crossing the Chasm. Los productos/servicios de caracter tecnológico o innovador llevan implícitos paso a paso un cambio desde early-adopters hasta mainstream market. Sienta las bases y explica las peculiaridades de cada tramo.
  • Mavericks at Work. Sienta las bases del “think diferent” con ejemplos de empresas que han obtenido su gran éxito por hacer las cosas de forma diferente al resto.
  • La jornada laboral de 4h a la semana. Formas de optimizar/delegar tu trabajo de manera que hagas el mínimo trabajo posible y reporte en la mayor productividad posible.
  • Don’t make me think. Gran libro acerca de conceptos básicos de usabilidad, muy útil y muy ejemplificado.
  • Consejos de Inversores a Iniciadores. Libro de Iniciador en el que diferentes inversores tratan una temática en cada capítulo. Muy recomendable y muy buena calidad.
  • El arte de empezar. Conceptos básicos como: mantra, evangelizar, construir producto y luego buscar financiación, etc un conjunto de “pasos a seguir” y un libro muy bueno.
  • Four Steps to the Epiphany. El padre del “customer development model”, o lo que es lo mismo… por qué las starupts fracasan, cómo descubrir lo que quieren tus clientes y aplicarlo a tu producto.
  • Gratis, el futuro de un precio radical. El por qué del gratis, sus efectos en nuestro cerebro y cómo realmente se obtiene dinero a través de algo que parece gratuito.
  • La estrategia del océano azul. ¿Por qué competir en un “océano rojo” (mucha competencia, sangre) si puedes crear tu propio océano?
  • Ha llegado la hora de montar tu empresa. Libro de Alejandro Suarez acerca de su visión personal y pasos a seguir desde que defines tu idea hasta que formalizas tu empresa.
  • Cisne negro. Explica que muchos acontecimientos son ‘cisnes negros’, sucesos poco probables e impredecibles y el por qué el ser humano intenta darles siempre una explicación a ‘toro pasado’ cayendo en errores de sesgo.

Evidentemente hay muchísimos más libros que he leído pero o bien no son tan “memorables” o bien me han parecido una basura y prefiero no mencionarlos.

¿Se os ocurre alguno que falte en la lista y que podamos leer todos? El único requisito: título y resumen en forma de tweet 😉

Que no, de verdad, que la idea no vale nada…

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Escribo este post a modo de reflexión personal y para compartir con vosotros algo de lo que me he dado cuenta estos últimos meses a raíz de plantear mi nuevo proyecto de búsqueda de trabajo y que estoy aplicando desde ya.

Amigos, la idea no vale nada. Creo que el problema es que tenemos muy idealizado el valor de “la idea”. Creemos que cual Einstein, una buena mañana nos levantaremos y diremos “¡eureka!, mi gran idea” y a partir de ahí “sólo” va a ser implementarla y sentarse a esperar a que llueva  la pasta calentita a nuestra cuenta bancaria y vayan creciendo los dígitos a un ritmo vertiginoso. Sigamos soñando 🙂

Por supuesto que algo de valor tiene, no es lo mismo montar el vigésimo quinto negocio de frutería de tu barrio (es por ejemplificar, no tengo nada en contra de los fruteros) que montar el próximo Facebook. Igual que también es cierto que Mark Zuckerberg no se levantó una mañana y dijo… “hágase la luz, voy a montar Facebook (tal como lo conocemos ahora) y me voy a hinchar a ganar dinero”. Desde cómo era al comienzo hasta cómo es ahora ha sufrido numerosos cambios y se ha ido adaptando hasta llegar a lo que es hoy. En concreto cambió de nombre (thefacebook a facebook), cambió su objetivo (votar chicas guapas a una red social), etc. Con lo cual llegamos al punto que se repite hasta la saciedad: lo importante no es la idea, es la ejecución. ¡qué gran verdad!

  • La imagen del líder visionario es falsa. Para empezar entiendo la connotación de la palabra visionario (una persona con una gran visión) pero es una palabra que no me agrada mucho; parece como si uno tuviera la visión y el resto lo siguiera como borregos y eso no es así. La mayoría de los éxitos de grandes empresas vienen a raíz de el trabajo e implicación constante de muchísima gente. Esa imagen idealizada del “gurú” o “visionario” que se levanta por la mañana, tiene una idea y “da el pelotazo” es más falsa que un duro sevillano. Detrás de los grandes éxitos de una empresa hay un trabajo de muchísima gente que aporta su pasión, visión, opinión y sobre todo muchísimo trabajo. Por tanto, atribuir el éxito o fracaso de una startup a una persona es como decir que una obra teatral ha sido buenísima/malísima gracias al director, sin tener en cuenta el trabajo de los actores, decoradores, etc
  • Si tu negocio es sólo “tu idea” la llevas clara. 20 años atrás podía tener algo de sentido, pero hoy en día, en éste mundo tan globalizado, como lo único que tenga valor es el producto que vas a diseñar a partir de tu idea sólo te puedo dar un consejo: reza 🙂 Si lo único en lo que te centras y tiene valor de tu negocio es el producto, ¿quién va a impedir que cuando asomes la cabeza venga alguien de China, Indonesia o cualquier parte del mundo, te haga un clon en 1 semana y arrase?
  • No mandas tú, manda el mercado. Puedes tener una idea que consideres fabulosa, pero te diré algo: si no hay gente dispuesta a pagar por ello no sirve de nada. Lo más sensato es arrancar a partir de esa idea inicial e ir pivotando hasta dar con lo que el mercado verdaderamente demanda. No hay nada más poderoso que una idea, ahora bien, como te aferres únicamente a esa idea y sigas en tus trece en lugar de hacer caso a lo que dice el mercado, te auguro un futuro no muy prometedor
  • Del dicho al hecho hay mucho trecho. Una cosa es que tú tengas una idea mágica y otra muy distinta que la puedas llevar a cabo. Obviando los factores personales (falta de capacidades, conocimientos, etc) hay factores que no dependen de ti y también hay que tenerlos en cuenta. Por ejemplo, si vas a montar una aplicación móvil para pedir un taxi o pagar en un restaurante, es evidente que necesitas: tener una buena conexión 3G, convencer a los taxistas y restaurantes que se instalen tu aplicación y convencer a los usuarios de que te usen. ¿Y si no quieren, y si no hay buena conexión 3G…?
  • Los pequeños detalles son los que hacen que brille tu idea. O como se dice comunmente “devil is in the details“. Desde detalles de posicionamiento como: la imagen de tu marca, tu forma de comunicarte con los clientes, tu proactividad, la pasión de mejorar e innovar en el ámbito de tu proyecto; a pequeños detalles como: colocar tooltips que ayuden a aclarar que tiene que rellenar el usuario en cada campo, rediseñar una página teniendo en cuenta los datos que te da Google Analytics, etc . Esos detalles son los que hacen que un proyecto tome un rumbo u otro y marcan en parte los que triunfan o los que se quedan en la cuneta.
  • La gran mayoría de ideas son copias. Todo el mundo toma como referencia de grandes éxitos a empresas com Google y Facebook. Sin embargo, todo el mundo sabe Google no fue el primer buscador ni Facebook la primera red social. Si simplificamos el valor de un proyecto a la “idea” está claro que ni Google ni Facebook son ejemplos de empresas sobre las que cabría esperar un gran futuro. Sin embargo, y aquí viene la gracia, gracias a su ejecución y forma de plantear las 2 ideas consiguieron construir un producto que arrasó con todo lo similar que había cerca de ellos.
  • La suerte. Sí, sí, he dicho suerte. Soy de los que piensa que “atraes lo que piensas” o que “en lo que piensas es lo que obtienes”, pero aún así hay que tener en cuenta que hay “algo” (llamemosle suerte) que puede incidir en el éxito o fracaso de tu proyecto. No quiero decir con esto que ya esté todo hecho, y que tengamos que tumbarnos a la bartola porque total… “todo depende de la suerte”. Cuanto menos margen demos al factor suerte, mejor, ahora bien, también hay que tenerlo en cuenta.

¿Todavía sigues pensando que la idea mágica vale tanto?

Cosas que aprendí con zampalo.com

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Ya han pasado unos meses desde que decidí dar carpetazo a “zampalo.com” y darme un tiempo para ver las cosas con distancia y dedicar todo mi tiempo y esfuerzo a otro proyecto que me ilusionara. Ahora, pasados unos meses, creo que es momento de plasmar todo lo que considero que aprendí de mi primer proyecto en internet y que creo que podré (o al menos lo intentaré) aplicar a mi nuevo proyecto de búsqueda de empleo.

Muchas veces echo en falta posts en los que los emprendedores comenten los motivos de su “fracaso” o lo que han aprendido de ello y me atrevo a decir que en muchos casos somos nosotros mismos los que creamos ese estigma de “fracasado” puesto que, si nosotros mismos no somos capaces de comentar abiertamente los errores que hemos cometido en el pasado y el “take away value” que nos llevamos de esa mala experiencia creo que es difícil ver desde un punto de vista positivo esos errores. Por eso veo de un gran valor posts como el que hizo Carlos Blanco o recientemente Ana Santos (Eventosfera) acerca de su experiencia personal sobre el “fracaso” y todo lo aprendido de ello, creo que son el camino hacia la normalización y no estigmatización.

Referente a zampalo.com (mi primer proyecto en internet) puedo decir orgullosísimo que aprendí mucho y aunque se haya anunciado su venta  se podría decir que fracasé puesto que hice muchas cosas mal y puesto que la idea de cualquier emprendedor con cualquier proyecto que empieza es que sea un proyecto para largo tiempo.

A continuación comparto lo que creo que aprendí de mis errores.

Un negocio de internet NO es un producto de internet. O al menos sólo eso.

Está claro que hay negocios de internet que son casi 100% producto pero otros muchos exigen capacidad comercial o llegar a acuerdos con medios para monetizar el tráfico, etc

Debido a mi faceta técnica (soy Ingeniero Informático) desde el principio del proyecto estuve focalizado y centrado en construir un buen producto, en añadir tal o cuál funcionalidad, en planificar cómo iban a ser las entrañas, la base de datos, en qué lenguaje lo iba a programar, etc Y me olvidé de algo muy importante y básico: ¿cómo funciona el negocio de la restauración? En mi mundo ideal la gente realizaría pedidos a través de la web y los restaurantes a través de su acceso privado al backoffice de la web podrían atender y gestionar directamente los pedidos uno a uno. Yo monto la plataforma, cobro un porcentaje por pedido y encima no tengo que contratar personal…Fácil, sencillo y para toda la familia… 😉 ¡pues NO! Resulta que los restaurantes a según que horas tienen muchísimo trabajo como para estar pendientes de una pantallita (y más si están atendiendo a sus clientes del restaurante o atendiendo pedidos telefónicamente) y eso no es todo, digamos que el ordenador no es una herramienta de trabajo que precisamente tengan todos y cada uno de ellos en su restaurante (¡y eso por no hablar de acceso a Internet!). Total, que me fuí dando cuenta “sobre la marcha” de las peculiaridades que tenía el negocio de la restauración y de cómo funcionaba directamente. Una muy buena opción habría sido ver/preguntar a mis clientes qué es lo que realmente necesitaban o estudiar muy bien lo que ha hecho la competencia en otros paises en lugar de tratar de imaginarlo y construir un producto que realmente no era fiel a sus necesidades.  Por hacer un paralelismo podríamos decir que tener un buen producto sería equivalente a tener un buen local en un lugar céntrico de paso de gente… pero si en tu local no sabes lo que vendes y cómo tienes que venderlo ¡¿cómo te van a comprar?!

Hay que vender, y cuanto antes mejor

Gracias a mi anterior trabajo como jefe de proyecto tenía experiencia tratando con clientes, detectando sus necesidades y aplicándolas al producto que ya teníamos construido. También me encargaba de realizar presentaciones, dar formaciones,etc así que digamos que el trato con la gente no era un problema para mi. Ahora bien, una cosa es hacer eso (sobre un producto bien establecido con el que trabajas día a día y una empresa que lleva 10 años en el sector y conoce a sus clientes) y otra muy diferente es VENDER. Vender es otro mundo, vender es convencer a la persona que tienes delante por qué debe darte parte de lo que gana a tí, qué gana con ello y cuántos clientes le vas a traer a cambio.

A simple vista parece chupado ¿no?. “Bah, tengo un producto muy bueno, estoy muy seguro de que les traeré ventas… me preparo un powerpoint de unas 10 diapositivas en la que les cuento quién somos y a dónde queremos llegar y seguro que me compran” Para, para, para… ¿has dicho que les vas a poner en un powerpoint “a dónde quieres llegar con tu empresa”?, pero ¿esto no iba de lo que les puedes ofrecer a ellos? Afortunadamente y tras algunas presentaciones (aunque compraran) el sentido común fue haciendo mella y vas viendo un patrón común en todos los restaurantes, en sus reacciones, en sus preguntas y refinando tu discurso en cada visita hasta dar con el “bueno”.

Si tuviera que aconsejar a alguien que al igual que yo no ha vendido nunca le diría:

  1. Escucha, escucha y escucha. Sí, ¡claro qué es importante que les cuentes a tus clientes que es lo que haces! (para eso vas a verlos), ahora bien, es mucho más importante escuchar. Escuchar y leer entre líneas te ayudará a refinar tu discurso en la próxima charla. Muchas veces vender depende más de “cómo” lo vendes de “lo que” vendes… cuando un cliente está haciendo hincapié en tal o cuál aspecto es porque lo considera muy importante, y puedes jugarte el cuello a que el resto lo consideran igual de importante. Así pues, reorienta tu discurso hacia esos aspectos clave hace que cuando vas a ver a un nuevo cliente piense: “mira, igual le compro o igual no, pero tiene un producto coherente y lo que me cuenta es ¡precisamente lo que necesito!” Pues eso, más escuchar y menos hablar.
  2. Orienta tu discurso a lo qué ofreces al cliente (y no a lo que tú eres o quieres ser). Parece básico pero tal y como comentaba, mis primeras tomas de contacto con restaurantes constaban de un powerpoint en los que pasaba más tiempo explicando “qué era y que quería llegar a ser” que en sus propias necesidades. Afortunadamente cambié pronto y mi presentación paso de ser un powerpoint de 10 diapositivas a uno de 3 que consistía en capturas de pantalla personalizadas de cómo podría ser la “web de su restaurante” en zampalo.com y el resto se lo iba explicando sobre la marcha. El cliente ha quedado contigo para hablar contigo, no para ver un powerpoint y que se lo leas.
  3. Actitud, actitud y actitud. Hay una frase que dice que “tanto si crees que vas a conseguir algo como si crees que no, seguramente estés en lo cierto”, pues eso, ve con una actitud positiva hacia el encuentro. Una actitud positiva no te garantiza que te vayan a comprar (¡faltaría más!) pero seguramente obtengas mejores resultados en forma de compras, feedback del cliente, etc que si vas asustado, te tiembla la voz y no vas con la “mentalidad de salir con una venta”. Antes de la cita va de lujo ir con tiempo (para no tener el estrés que puede provocar que no encuentres aparcamiento o cualquier imprevisto) ,relajado y pensando por el camino que “el cliente va a comprar”. La mente no distingue realidad de ficción con lo que si piensas en algo cómo si fuera a suceder te sientes cómo si ya hubiera sucedido. Y si encima lo acompañas con sensaciones físicas de tranquilidad todo encaja.
  4. No tengas miedo a equivocarte. Seguramente tus primeros encuentros con tus clientes no sean todo lo satisfactorios que desearías, pero ¿sabes qué? NO PASA NADA. Si estás lo suficientemente atento al encuentro y después de tu visita estudias tus “errores” o las cosas que podrías mejorar es seguro que en tu próximo encuentro con otro cliente lo vas a hacer muchísimo mejor y eso es lo realmente importante. Nadie nace aprendido así que ¡no te preocupes si te equivocas! Los errores forman parte del proceso de aprendizaje.
  5. Los primeros clientes son los que cuestan más. Normalmente los primeros clientes son los que más cuestan, y es normal… llega un punto en que si tu proyecto les interesa lo suficiente llegará la pregunta de ¿qué clientes tenéis? y si estás al principio quizá no tengas muchos y te cueste más convencerlos. No pasa nada; tienes que pensar que realmente te están comprando a ti y la confianza que tienes en tu proyecto así que al principio los que quieran comprar decidirán si comprar o no “en función de la confianza que tengan en ti”. Una vez tienes unos cuantos clientes ya es un poquito más fácil puesto que puedes incluirlos en tu “discurso” y puesto que también demuestra preselección (si alguien le ha comprado es que lo que vende no debe ser tan malo) y esa “barrera mental” del NO que por defecto existe se derriba y pasan a escucharte de otra forma.

Focalizarse en cómo crece tu negocio

Cada modelo de negocio de internet (freemium, publicidad, suscripción,…) tiene sus peculiaridades. Para conseguir ganar dinero con ellos tienes que tener claro ¿qué necesita tu negocio para crecer con ese modelo de negocio? Para un modelo tipo freemium seguramente necesites una gran masa crítica de “free” para que cuando a posteriori añadas el “premium” consigas que una cantidad relevante se convierta y decida pagar por tu producto. Por tanto, cualquier acción o funcionalidad que no contribuya a hacer crecer la masa crítica de usuarios es una pérdida de tiempo para tu negocio. Lo mismo es aplicable a otros modelos como el de “lead generation”, cualquier paso innecesario que añadas más de la cuenta y que no ayude a la “conversión” (que es lo que te interesa en ese caso) es una pérdida de tiempo.

Dedica el 100% de tus esfuerzos a detectar cómo trabaja la gente que te va a dar su dinero y a partir de ahí construye un producto que se adapte a eso. Cualquier cosa de tu producto que no aporte valor en ese sentido es una pérdida de tiempo.

Mide, pero mide bien

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Recientemente he acabado de leer el libro de Eric RiesLean Startup (el cual os recomiendo encarecidamente que leáis) y ha habido una parte en la que se habla durante todo el libro que me ha llamado especialmente la atención.

Si os presento la gráfica de abajo, suponiendo que es el número de visitantes únicos durante un mes, seguramente muchos diremos: “wow, ¡vaya crecimiento!”. Y estaremos en lo cierto, las gráficas no mienten, y un aumento de casi 0 hasta 30000 usuarios diarios en un mes es un aumento bastante significativo.

Ahora bien, que no mientan no quiere decir que no escondan mucha información que nos hará saber con mayor exactitud el estado real de nuestra startup. Me explico. Cualquier startup a grandes rasgos debe validar 2 suposiciones:

  • valor: lo que hemos desarrollado debe aportar valor a la gente que lo usa y deben estar dispuestos a pagar por ello
  • crecimiento: lo que hemos desarrollado debe tener un crecimiento sostenible.

Valor

La suposición de valor de nuestro producto nos hace suponer que realmente la gente lo va a usar y que lo va a encontrar útil. En cada tipo de proyecto las métricas serán diferentes pero podemos suponer que si por ejemplo tenemos una red social las métricas respecto al número de visitas pueden ser: gente que se ha registrado, gente que usa nuestro producto, gente que usa nuestro producto diariamente y gente que lo usa más de 2h al día.

Una gráfica porcentual mes a mes de el porcentaje que valida cada una de nuestras métricas es un indicador mucho más significativo que el representado en la gráfica de número de visitas del principio del post. A esa gráfica o forma de medir del principio se le denomina “vanity metric” y a esta última “cohort metric” (mantengo la definición tal cual porque traducido suena horroroso). Si mes a mes nuestras cohort metrics no van creciendo tenemos un problema (o nos indica que no vamos por el buen camino).

Crecimiento

La suposición de crecimiento indica que debe tener un crecimiento sostenible. Referente a la gráfica hay que remarcar la palabra sostenible, puesto que la gráfica muestra un crecimiento pero oculta las causas reales del mismo (¿publicidad en la televisión? ¿publicidad en prensa? ¿campaña en Adwords o Facebook Ads?…). Con sostenible queremos decir que crece por si sola por su propio uso y según la tipología de proyecto con el que estemos tratando crecerá de una forma u otra y se calculará el coeficiente de crecimiento de una forma u otra. Manteniendo el ejemplo de la red social podremos calcular su coeficiente de crecimiento como “nº de usuarios que trae cada usuario”. Si cada 10 usuarios que se registran sólo se invita a 1 tenemos un crecimiento de 0,1. Es de suponer que lo ideal es que haya un crecimiento mayor o igual a 1, eso significa que vamos por buen camino.

Conclusión

En un proyecto de internet podemos obtener muchos más indicadores quizá que en comercios físicos y la forma de obtenerlos es “destilando” datos. Ahora bien, tan importante es registrar el mayor número de datos posibles como saber obtener a partir de esos datos indicadores significativos del buen o mal rumbo que está llevando nuestra startup. En definitiva, “mide, pero mide bien“.

Apología al cenizo

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La verdad que no se por que te metes a montar un proyecto en internet tal y como está la cosa ahora mismo… debes vivir en los mundos de yupi o ¿acaso no ves los 5 millones de parados que hay ya en España? Hay mucha gente en el paro preparada que no encuentra trabajo y encima vas tú y te pones a montar una empresa en vez de buscarte un trabajo de funcionario o en un banco, que todo el mundo sabe que es “para toda la vida”.

Además, montar una empresa no es tan fácil y ya está todo montado, ¿qué te crees que vas a ser el nuevo Google o Facebook? De todos modos, ¿sobre qué dices que lo vas a montar…? buah, eso es muy complicado/innovador/costoso (sustituir por cualquier adjetivo que suponga una montaña mental y emocional importante e infranqueable, por supuesto) , hay empresas mucho mayores que tú y no se qué te piensas, esas llegan y en un plumazo te desmontan.

Si tras ese negativismo en estado puro todavía sigues convencido de montar tu empresa y tienes la mala suerte de que tu proyecto no va todo lo bien que cabía esperar (no me gusta la palabra fracaso) llegan los…

¿Ves? te lo dije… si es que no se que te pensabas, ¿que ibas a montar un negocio y te iba a ir todo sobre ruedas? todo el mundo sabía que tu proyecto iba a fracasar y te lo advertimos pero tú no querías hacernos caso… menos mal que por fin te has dado cuenta. Ahora todavía estás a tiempo de estudiar una oposición (sustituir por cualquier cosa que aporte sensación de  seguridad aparente, no es que tenga nada en contra de los funcionarios)

Pero es que encima como te vaya bien dirá…

Joé, pues la verdad que has tenido una suerte que no veas porque con lo complicado que es eso… ¡vaya pelotazo que has pegado macho! Además, con lo poco que has tenido que hacer… porque la verdad, en eso de internet te pasas el día “moviendo tu negocio” en Facebook y Twitter, haces un par de cositas más y ya tienes el negocio del siglo montado

Y es que así es el cenizo

  • Positivo a más no poder. Es un tío positivo por naturaleza, suele ser una persona tan positiva que normalmente la vida le va genial y se considera una persona feliz de la vida que se levanta con alegría cada mañana. Es frecuente verlo de coach, psicólogo o cualquier cosa con la que pueda ayudar al prójimo a sacar lo mejor de sí.
  • Sabe de todo. No ha montado una empresa en su vida ni ningún proyecto no empresarial ambicioso; aún así no lo necesita, sabe que la cosa es difícil de narices y por ello te previene.
  • Suele superarse día a día. Es una persona inquieta por naturaleza, los retos le motivan muchísimo, lo único que todavía no ha dado con aquel reto al que merezca la pena enfrentarse pero está con los brazos abiertos esperando a que llegue ese día
  • Ve oportunidades por todos lados. Otra cosa no, pero oportunidades ¡por todo! siempre tiende a ver el lado positivo de la vida, “el vaso medio lleno”

¿Cómo combatirlo? ¡FÁCIL! 2 sencillas reglas:

  1. Aléjate de ellos.
  2. Si no puedes alejarte, no tomes al pie de la letra sus comentarios (o no los escuches).

Está bien que la gente toque un poco con los pies en el suelo, lo que no implica que ser negativo por naturaleza y gratuitamente sea positivo para tu bienestar físico y emocional. Pudiendo elegir… ¡¡ME QUEDO CON EL LADO POSITIVO DE LA VIDA!!

Planes de empresa ¿están obsoletos?

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Me lleva a escribir este post el estar actualmente desarrollando un plan de empresa (el 2º en mi vida) y volver a ver que, bajo mi punto de vista, los planes de empresa actuales tienen poco de actuales. Me explico.

El plan de empresa, así como toda la información que contiene es un muy buen ejercicio para valorar si vas a ser capaz de llevar a cabo un negocio, si vas a contar con suficiente margen, cuándo crees que vas a empezar a ganar dinero, etc. Si por ejemplo quieres montar un negocio “super novedoso” tipo Groupon está claro que necesitas saber que vas a necesitar un chorro de comerciales y dejarte bastante dinero en publicidad (y qué te cuesta ambas cosas) para a cambio conseguir ventas ( cuántas ventas y cada cuanto crees que te comprarán). También necesitas ver cuanta gente hace lo mismo que tú (competencia). A partir de ahí planteas cuanto dinero crees que necesitas desde que arrancas tu negocio hasta que el volumen de ventas compensa los gastos y si no salen los números… pues ya ni siquiera empiezas. Vamos, lo que se conoce comunmente como un “baño de realidad”.

Ahora bien, esos datos con los que planteas el bussiness plan inicial , en el mundo actual son bastante cambiantes (puede surgir un competidor y arrasar en 2 meses o situaciones similares) y no ocurría así (o al menos no en tanto grado) con negocios del siglo pasado. Si montabas una fábrica de metalurgia te bastaba con saber que te vale el alquiler mensual de la nave, cuánto gastas en agua, luz, electricidad, etc y quienes son tus proveedores. Podías pedir incluso referencias a algún amigo o conocido para afinar más la puntería. Y eso rara vez cambiaba… Actualmente con el gran número de usuarios de internet, con la competencia atroz que hay, con los nuevos tipos de negocio que surgen cada día y sobre todo con la globalidad de la red es muchísimo más difícil dar en el clavo con los números (los bussiness plan siempre fallan) y conseguir que las hipótesis que el mes pasado valían éste mes no valgan. Sí, es verdad, podemos (y debemos) actualizar constantemente nuestro plan de empresa a fin de que refleje los datos más precisos posibles cada vez que lo presentamos a algún inversor/entidad o similar pero creo que no es la solución.

Creo que la solución pasa por adoptar modelos de representación tipo Lean Canvas mucho más gráficos, visuales, simples y editables fácilmente. Modelos de representación como ese (propios de la filosofía Lean Startup) junto con una “demo” del producto y datos que respalden tus hipótesis (si son cuando el proyecto está online mucho mejor) deberían ser suficientes para conseguir lo que a mi parecer son las bases de un buen plan de empresa:

  • Una guía sobre el camino a seguir. Que en éste caso podrás modificar sin muchos quebraderos de cabeza
  • Si estás buscando inversión deberías poder convencer a un inversor de que tu proyecto vale lo que pides

Entiendo que un inversor quiera ver números para ver si le compensa o no invertir en tu proyecto; buscan rentabilidad muy alta puesto que el riesgo también es alto. También entiendo que no vayan soltando dinero al primero que pasa; primero porque es suyo  y segundo porque fomentarían el “vete a ver a ese que da pasta” y sin un “filtro” eso puede ser un error garrafal. Pero también creo que habría que dar con una metodología mucho más flexible a la hora de presentar un proyecto de internet y no recurrir al típico Word “quijotesco” y el típico Excel en el que multiplicas un crecimiento de un 5% mensual y al final te forras 😉

Si avanzamos con el tipo de empresas del siglo XXI debemos avanzar con la forma de presentarlas… vamos, digo yo.